domingo, 15 de enero de 2012

Cartas de un futuro encaminado.



Abro la vieja carpeta de dibujos.
¿Dibujos? No sé dibujar.
Aún así,
sobre los trazos de mi bolígrafo y mi mala caligrafía,
plasmados se encuentran.

Historias imposibles.
Amores complicados.
Tonterías plausibles.
Trenes desbocados.

Todo se reduce a elegir.

El tiempo se detiene.
Mentira.

Espera ser útil, pero es desaprovechado.
Miles de opciones sin significado.

Fuera llueve.
Quería sentir la lluvia, pero tenía que elegir.
Hacer una elección, que determinaría mi futuro.

Dos vidas posibles. ¿Dos?
Miles. A cada elección.

Desechamos posibles vidas.
Perdemos posibles recuerdos. Ganamos otros.
Quizá mejores, quizá peores.

Se puede decir, que eso es escoger.

Perder para ganar. Ganar para perder.

Recibir cartas, de un futuro encaminado.

Ahora, estás en una habitación.
Pequeña. Oscura.

Espera. No te muevas.
Ves una tenue luz que deja pasar una opaca ventana.

Una partida de póker.
Un viaje de ida.
Una gota de lluvia en el cristal.
El vaho de una mañana invernal.

Recuerdos de una vida inexistente.
Cartas de un futuro que no verás.

Foto: York, Inglaterra.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Relato triste de palabras recicladas.



Estás comenzando a leer un relato triste.

Muy triste, lo puedo asegurar.
Yo diría que el más triste.
Tan triste, que hasta los payasos sienten pena al leerlo.
Hasta los corazones más felices,
empiezan a marchitarse, cuando miran detenidamente
cada palabra, cada letra.

¿Qué?
Sigues leyendo.

Y no te importa,
cual curiosidad inunda pulmones.
¡Cuán destrozo de ilusiones!

La verdadera tristeza de este texto,
que al parecer andas buscando,
no se encuentra aquí.
Debes seguir caminando,
y la verdad será ante ti.

Hay muchas cosas tristes en el mundo.

Pero no es esa,
la tristeza que tú buscas.

Este relato no puede darte una explicación.
Nadie puede dártela.

Y la tristeza de la que este autor te habla, por medio de palabras,
se encuentra en la propia ausencia de significado,
ausencia de sentimientos,
ausencia de vida.

Dos caminos.
Una bifurcación.

Apuestas hechas, tirados los dados.
¿Sobre la mesa? Futuro y pasado.

Porque ante el gigante que espera ser aclamado,
está el pequeño, que vive para ser amado.

¿Has entendido algo? Yo no entendí nada.

Como un lector empedernido,
comprende un libro en blanco,
y escribe en él,
lo que sentía mientras tanto.

¿Lo ves ahora? La clave está ante tus ojos.

La tristeza de la que hablaba,
no sirve para nada,
pues estás ante un relato triste,
de palabras recicladas.

Omar Hamido

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuando te hablo.



Cuando te hablo,
un ambiente cálido me rodea,
empiezo a olvidar los males,
empiezo a sentirme bien.

Cuando te hablo,
todo parece mejorar,
el nudo de mi garganta,
muere.

Cuando te hablo,
todo vale,
nada es cierto,
nada más importa,
nada más quiero.

Cuando te hablo,
no uso palabras.

Y me entiendes.

A veces no te hablo.
A veces miento.
A veces no puedo expresarme.
Y duele
Los recuerdos atacan.

Nunca te dije que te quería.
Pero siempre lo supiste, me entendiste.
Nunca te di razones para ser lo que eres para mí.
Pero lo entendiste, me entendiste.

Siento que nuestros caminos,
sinuosos cual senda tenebrosa,
se cruzan,
para luego volver a separarse.

Una encrucijada de vida,
que tengo que aguantar.

Pero lo cierto es,
que nunca dejé de hablarte,
por lejos que estuvieras,
porque siempre estuvimos juntos.

Ahora siento todo el tiempo,
el tiempo perdido,
que estuve callado,
que no te escuché.

Porque ahora, te echo de menos.

Espero que siempre lleves una parte de mi,
como yo hago contigo, en mi pecho,
en las profundidades de una vieja caja que hace bum bum,
y que nunca olvida.

Porque,
cuando te hablo,
tú siempre estás a mi lado.






"Hasta el infinito, y más allá"



sábado, 3 de diciembre de 2011

All I wanted was you.



Quiero irme.
Quiero viajar al pasado.
Quiero vivir feliz, joder.
Quiero ver una mariposa posarse en un tulipán, de los que vi de pequeño.
Quiero pasear al lado de las vías de un tren abandonado, donde sepa por donde ir.
Quiero tumbarme en el césped, y mirar al cielo.
Quiero caerme y caerme, pero nunca caer del todo.
Quiero ver todo lo que pueda ver, y lo que no, también.

La vida no para, no da ni un segundo de ventaja.
Hay que ser rápido.

Sentirme libre.
Tachar puntos de una estúpida lista de cosas escritas al azar, donde estabas tú.
Sentirme yo.
Liberar sentimientos oprimidos en una lata de sardinas pensante.

Y algún día, incluso llegar a ser feliz.

No entiendes, que la vida no nos pertenece. No pertenece a nadie.
La vida no se tiene o no se tiene, va intrínseca al pensamiento humano.

-Una sinfonía, una melodía de amor y dolor, manchada de sangre sobre un piano de cola sin teclas.

Y duele. Sin razón.

Todo lo que quería, eras tú.
Todo lo que quería, era que entendieras, que no hay nada más importante que tú.
Todo lo que quería, era que comprendieras, que estás por encima de todo, mucho más alto que nada.

El único rascacielos de mi corazón.

Que te amo con todo mi corazón y mi alma, todo lo que un humano y sus limitaciones puede hacer, y que el corazón del mismo entra en locura cuando no está frente al tuyo.

Pero quizás pedí demasiado.

No todos podemos dar lo mismo. No todos podemos dar lo que el otro quiere.


Y estaba harto.



sábado, 12 de noviembre de 2011

El observador de la nada.



Sólo me apetecía sentarme, y escuchar.
El mundo tenía muchas cosas que decirme,
sin decir apenas una palabra.


Era un día de otoño, pero parecía invierno.
El frío ya había llegado.
Los pocos transeúntes de aquella calle me miraban.
Me miraban preguntándose que hacía allí,
en aquel banco, sin hacer nada.


Quizás les parecía un loco.
Quizás no lo entendían.
Quizás sólo pensaban que me gustaba estar allí.
Quizás, intentaban ignorarme, bajo sus abrigos y sus agobiantes bufandas.


Observaba la escena.


A mi alrededor ocurrían miles de acciones.


Una mujer sacaba a pasear a su perro, que no ponía de su parte a causa del tiempo.
Al otro lado de la calle, un hombre de apariencia mayor, intentaba aparcar su coche en un pequeño hueco.
Detrás de mi escuché una conversación de una madre con su hija, que quería comprar un nuevo cd de su cantante favorito.


Quizás carecían de importancia. Pero conformaban una escena, y yo la observaba.


Yo sólo escuchaba. Observaba.
Me dí cuenta de que, las nubes que se agolpaban en el cielo, arremolinadas, obstruyendo los rayos de sol, avecinaban lluvia.


Apenas pasaron dos minutos de aquello, una gélida gota cayó sobre mi nuca, y se dejó resbalar por mi espalda.


Las gotas parecían ansiosas por llegar al suelo, a su incondicional destino, pues el ritmo de su caída se aceleró.
La lluvia se hizo más fuerte.


La gente empezó a correr. Supongo que nadie había previsto tal lluvia.
Las carreteras se llenaron de coches.
Y yo, seguía impasible en aquel banco.


¿Estaría loco?
¿Qué hacía sentado, viendo el tiempo pasar ante mis ojos?


Quizás estaba observando un recuerdo.
Quizás sólo observaba el mundo, para intentar comprenderlo.


O quizás sólo estaba observando un triste relato sin sentido, como estás haciendo tú ahora.


Omar Hamido.
(Autoría de texto y foto, http://thelifeobserver.deviantart.com/#/d471o41)



lunes, 7 de noviembre de 2011

JARDÍN INTERMINABLE.



El Sol ha salido ya,
las nubes se han disipado.

Las flores en el jardín,
ya se han levantado.

Las gotas de rocío,
los rayos de sol,
el flujo del río,
la muerte del frío.

Y nada ni nadie se mueve,
la vida misma se detiene.

No hay nada que hacer.
Afuera,
hastíos campos esperan.
Adentro,
muerte en el aire respiro.

Un gigante se pasea
mostrando su poderío.
Una vida se balancea,
entre lo útil y lo baldío.

Sólo queda una flor,
en este jardín de locura,
pues es la más bella que jamás vi,
en mis años de tortura.

¡Y tenga un testigo fiable,
en esta locura infame,
de que la más bella de las flores,
yo he de llevarme!


Pues si no lo eres tú, no lo es nadie,
porque para mí eres...


Mi historia interminable...



jueves, 3 de noviembre de 2011

Ruido.



Cuando todo sabes, y nada entiendes.
Cuando caminas, y siempre tropiezas.
Cuando hablas, y nada piensas.
Cuando piensas, y nada escuchas.
Cuando escuchas, y todo es ruido.

Entonces, es cuando lo sientes.

Sientes el Ruido.

"Estábamos perdidos.
Nos encontramos.
Estábamos unidos.
Nos separamos."

El ruido nos inunda.
La hipocresía del mundo termina por llegar hasta el más recóndito rincón, donde nos escondemos.
El ruido nos inunda.

Nos alcanza.
Nos contamina.
Nos invade.
Y todo termina.

Y a aquellos que se salvan, se les llama locos, enfermos, o revolucionarios.
La tristeza termina con un funeral.
Un funeral. Una muerte.
Muerte de sentimientos que nunca llegaron a aflorar.

El cielo se parte en miles de trozos,
y deja ver nuestro oscuro final,
mientras una melodía suena.

La melodía del amar,
la melodía del vivir,
la melodía del acabar,
la melodía del morir.

Y cada nota, cada sonido,
es ruido empedernido,
que reza por hallar
un final, un destino...

Sólo nos queda esperar, ya nada vale.
El ruido nos invade.