En primavera,
intento no perderme en tu mirada,
porque caería preso de tu aroma,
y sería tuyo.
En verano,
intento llenar mi mente
con el canto de amor de las cigarras,
para compensar tu ausencia.
En otoño,
trato de seguir la maniobra de las hojas al caer,
en silencio,
hasta volverme árbol, desnudo.
Tu indiferencia me devora.
En invierno,
el frío quema, y el fuego hiela,
el viento disipa la niebla de mis dudas.
Emigran las aves... y tú,
con ellas.
(Imagen por: http://browse.deviantart.com/?q=birds&offset=48#/d27pjav)





